Situación actual del lince ibérico

El lince ibérico (Lynx pardinus), ni más ni menos que el felino por excelencia del sur de Europa, y a su vez, el más amenazado. Estuvo prácticamente extinto hace tan sólo unos pocos años, sin embargo, en el último lustro gracias a innumerables esfuerzos, el lince ha comenzado su resurgimiento y la especie empieza a recuperarse y se aleja aunque sea muy lentamente de la extinción. A día de hoy se cuantifican unos 1100 ejemplares en el península ibérica. Este majestuoso animal hace de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y la mitad sur de Portugal sus principales bastiones en la península.

¿Cómo es y donde habita el lince ibérico?

El lince tiene el honor de ser el mayor felino del sur de Europa, se caracteriza al igual que muchos otros linces por sus ojos grandes, cabeza pequeña y patas largas en relación con el tamaño de su cuerpo, cola corta y orejas acabadas en punta por mechones de pelo, comúnmente denominados pinceles. El pelaje es leonado, mas oscuro en la cabeza, el cuello y el lomo, y más claro en los costados del tronco y extremidades, presenta manchas negras cuyo tamaño y disposición varía de unos individuos a otros. Las partes inferiores son de color blanco, a veces con manchas poco marcadas. Las orejas son negras al igual que los pinceles y con una banda grisácea en el centro. La cola muy corta que termina en una banda negra. Los individuos machos son más grandes que las hembras pudiendo llegar a alcanzar los 16 y 12,5 kilogramos respectivamente.

Los linces habitan en áreas montañosas entre 400 y 1.300 metros de altitud con formaciones vegetales mediterráneas (salvo algunas excepciones como es el caso de Doñana), deshabitando zonas en la vertiente atlántica muchos años atrás. El lince por lo general prefiere zonas donde predomine el matorral mediterráneo con abundantes roquedos, en formaciones puramente arbustivas o como sotobosque, es el factor de un hábitat más claramente seleccionado por el lince ibérico. Sin embargo, ambientes puramente mediterráneos e ibéricos de los que hace uso el ser humano como son por ejemplo las zonas de cultivo e incluso las dehesas influyen negativamente en la presencia de este animal.
Además de la correlación positiva del lince con la abundancia de matorral, otro factor a tener en cuenta para encontrar linces en un ecosistema es la abundancia de conejos, ya que este lagomorfo supone casi en exclusividad la dieta del lince ibérico, de hecho la disminución de conejos en determinadas zonas ha supuesto enormes dificultades para la subsistencia del lince.

¿En qué categoría de amenaza se sitúa la especie?

A pesar de haber estado al borde de la extinción en las dos primeras décadas de este siglo, es ahora cuando se consiguen ver de forma mas o menos clara los resultados de tantos y tantos esfuerzos por parte de ONGs, asociaciones, ecologistas, científicos y administraciones. En 2008 había en España pocas decenas de linces haciendo prácticamente inviable la supervivencia de la especie, más de una década después y gracias sobre todo a proyectos de cría de lince ex situ, ya se pueden contabilizar unos 800 ejemplares de lince ibérico. El trabajo de esta ultima década supone un gran paso para la recuperación definitiva de la especie.

La UICN incluyó en su lista roja a la especie en su momento más difícil (2008) en la categoría de En peligro crítico (CR). Sin embargo debido a la asombrosa recuperación del lince en los últimos años, ya se asentó al lince en la categoría de En peligro de extinción (EN) hace ya algún tiempo. Este hecho es sin duda un gran paso, pero a su vez una advertencia de que aún queda una gran labor por delante por parte de todos.

Pero… ¿ A qué amenazas se enfrenta el lince ibérico?

Las principales amenazas a las que se enfrenta el lince ibérico son:

Alternación y destrucción de su hábitat. Como ya hemos comentado con anterioridad, el lince ibérico se caracteriza por ser una especie muy especialista de su hábitat, tan sólo se encuentra en el monte mediterráneo. La explotación del monte por el ser humano hace incompatible la coexistencia de estos usos con el lince.

Fragmentación de su hábitat. Si ya hace difícil la presencia del lince los usos del monte como son la agricultura, la ganadería o la caza, imagina el efecto que produce la construcción de infraestructuras como carreteras, vías ferroviarias, puentes o autovías…, las cuáles aíslan las poblaciones de lince unas de otras impidiendo la movilidad de individuos entre sus diferentes áreas, y que además suponen un gran peligro a la hora de querer atravesarlas.

Disponibilidad de alimento. Como ya hemos dicho la dieta del lince ibérico se basa casi en su exclusividad de conejo. La merma de este supone un grave peligro para los linces ya que no depredan a otros animales. La mixomatosis y otras enfermedades en conejos ha ocasionado graves problemas a determinadas poblaciones de lince ibérico.

Muerte por trampas. En el siglo pasado la mitad de las muertes no naturales de lince ibérico se produjeron debido al atrapamiento de los animales en artilugios como cepos y lazos. Actualmente, esta desagradable práctica se ha reducido considerablemente aunque esporádicamente se encuentran algunos individuos afectados por trampas.

Caza ilegal. Al igual que las trampas, antiguamente la caza ilegal supuso una de las causas principales d mortalidad de lince ibérico. Sin embargo, a pesar del descenso en la mortalidad debida a esta actividad, sigue siendo una de las causas más notorias de mortalidad no natural del lince ibérico en los últimos años.

Atropellos. Esta causa de mortalidad en los linces viene estrechamente relacionada con la fragmentación de su hábitat. Los atropellos se producen cuando los animales pretenden trasladarse de unas áreas a otras de su territorio viéndose obligados en muchos casos a cruzar las carreteras que dividen las diferentes poblaciones.

Otros problemas a los que se enfrenta el lince ibérico son la transmisión de enfermedades y la pérdida de variabilidad genética.

¿Qué medidas se están llevando a cabo para la recuperación de la especie?

Los instrumentos y medidas aplicadas para obrar este milagro, y que sin duda marcan la hoja de ruta a seguir en los próximos años son:

Planes de conservación. Desde la década de los noventa hasta el inicio del siglo XXI han sido varios los planes que se han llevado acabo tanto a nivel estatal como autonómico.

Proyectos Life. Fundamental la ayuda europea mediante estos proyectos, los cuales han financiado, por ejemplo, mejoras en el hábitat del lince.

Reproducción en cautividad. Cría en cautividad de lince ibérico con el propósito de la reintroducción en el entorno salvaje.

Recuperación de las poblaciones de conejo. No hay que olvidarse de ellos, sin conejos no hay linces.

Instalación de puntos de alimentación suplementaria. En ellos se facilita la caza de conejos por parte del lince. Esta medida se lleva a cabo en la zonas en las que la población de conejo experimenta un atenuado declive.

Creación de corredores. Importante medida para evitar la fragmentación del hábitat y el aislamiento de poblaciones.

Medidas para la prevención de atropellos. Adecuar las infraestructuras para conseguir su impermeabilización.

Además de todas estas medidas es fundamental realizar un seguimiento de la evolución de la especie, lo que permitirá anticiparse a los posibles declives que puedan sufrir las poblaciones. Resultará esencial apostar por la investigación sobre el lince ibérico y dar a conocer a la sociedad la necesidad e importancia de su conservación.

Fuentes:

http://iucnredlist.org

http://csic.es

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