El suelo: la base de todo

¿Qué es el suelo?

Una de las de definiciones que la Sociedad española de la Ciencia del Suelo SECS (2016) propone para el término suelo es la siguiente: “Sistema natural vivo, dinámico, organizado y complejo, que es el resultado: 1) de procesos físicos, químicos y biológicos que tienen lugar tras instalarse microorganismos y plantas en un en un material originario natural más o menos meteorizado o de origen antrópico; 2) de intercambios de masa y de energía con su entorno; y 3) de una organización de los materiales que conduce a la diferenciación de distintas capas u horizontes, los cuales están relacionados genéticamente entre ellos debido a procesos de adición, pérdida, transferencia o transformación, que han actuado bajo el control de un conjunto de factores formadores (roca madre, clima, topografía, organismos vivos y tiempo). Esta definición incluye los sedimentos que se hallan bajo una lámina de aguas de poco espesor y que tienen aptitud para mantener plantas; así como los suelos de zonas demasiado frías para permitir el desarrollo de plantas superiores”.

El suelo es un componente esencial de la «Tierra» y «Ecosistemas». Ambos son conceptos más amplios que abarcan la vegetación, el agua y el clima en el caso del concepto tierra, y además abarca también las consideraciones sociales y económicas en el caso de los ecosistemas según FAO.

Las funciones fundamentales del suelo

El suelo es un medio multifuncional, es la base sobre la que se producen el 90% de los alimentos, piensos y forraje, fibras y un medio en el que las raíces de las plantas pueden penetrar, y su papel va más allá de las funciones productivas. El suelo constituye el medio físico para el desarrollo de asentamientos humanos, y actúa como un sumidero en el que los contaminantes se van acumulando y degradando. Las sustancias tóxicas pueden ser filtradas, amortiguadas y transformadas por los minerales de las arcillas, la materia orgánica, los microorganismos y los iones y compuestos presentes en las distintas fases del suelo.

Es un componente esencial de los ecosistemas y procesos tales como la pérdida de la materia orgánica presente en el suelo, modifican su capacidad para secuestrar y almacenar temporal o permanentemente el carbono atmosférico.

Proporciona materias primas, tales como turba, minerales y materiales de construcción. El suelo es una parte esencial del paisaje, conserva los restos de nuestro pasado y es en sí mismo un elemente fundamental de nuestro patrimonio cultural. Sin embargo, es un recurso limitado y no renovable.

Las principales funciones o servicios que brinda el suelo, son los siguientes:

Producción de alimentos y biomasa. Tal vez, la más evidente de las funciones del suelo es el soporte y suministro de nutrientes para las plantas a fin de producir alimentos y biomasa en general. Caben dos observaciones. Primera, que del suelo depende en forma directa o indirecta más del 90% de la producción mundial de alimentos. Segunda, que la degradación del suelo es un problema mayor que amenaza la producción de alimentos en el planeta.

Escenario indispensable para los ciclos biogeoquímicos. Los ciclos biogeoquímicos que ocurren en la naturaleza son mecanismos indispensables para que haya condiciones estables en la Tierra y para que se dé la vida. Estos ciclos que involucran elementos como carbono, nitrógeno, fósforo, azufre, entre otros. son vitales y el suelo tiene una posición central e insustituible en los mismos. Sin estos ciclos no se daría el paso continuo de los elementos químicos de los sistemas vivos del planeta a otros que no lo son.

Almacenamiento o fijación de carbono. Por la importancia que tiene el carbono y dadas las circunstancias mundiales actuales del cambio climático, surge como una función aparte del suelo, aquella que se relaciona con el carbono. El suelo es el mayor sumidero terrestre de carbono en la naturaleza. El almacenamiento de carbono en la biomasa de las plantas y el suelo impide que el CO2 vaya a la atmósfera, siendo que este es uno de los gases de efecto invernadero que propician el cambio climático. Con la intermediación de las plantas y la participación de los organismos del suelo, el carbono se transforma en materia orgánica que se acumula en el suelo por amplios periodos de tiempo. Este carbono almacenado en el planeta en el primer metro de suelo se sabe que es 1,5 veces superior al acumulado en toda la cubierta vegetal.

Almacenamiento y filtración de agua. El suelo capta, infiltra y almacena el agua en el ámbito del ciclo hidrológico y permite así la recarga de los acuíferos. En estas circunstancias, el suelo influye en la calidad del agua, ya que amortigua y atrapa ciertos contaminantes e impide que lleguen a las reservas de agua. El suelo, en estas circunstancias tiende a modular indirectamente la temperatura y la humedad, y por ello incidir en la mejora del aire.

Soporte de las actividades humanas y fuente de materias primas. Sobre el suelo se realizan actividades industriales, se habilitan zonas residenciales y de infraestructura turística, se construyen carreteras y otras obras civiles. También el suelo suministra materias primas como turba, grava, arena arcilla o rocas, utilizadas en varios procesos productivos.

Reserva de biodiversidad. El suelo es una de las reservas más importantes de biodiversidad, por el enorme número de organismos que viven en su superficie y al interior de este; la abundancia es tal, que se cree, supera la establecida por encima del suelo. Baste subrayar, que los servicios ecosistémicos que presta el suelo dependen de las complejas comunidades de organismos presentes en este medio.

Depósito del patrimonio geológico y arqueológico. Gran parte de los restos que dan cuenta de la herencia humana y de la historia ambiental reciente de la Tierra, se hallan en el suelo. La preservación del patrimonio geológico, paleontológico y arqueológico va a depender de los procesos de formación y degradación del suelo y va a estar muy relacionada, por ejemplo, con los efectos de la actividad biológica y la circulación del agua que ocurren en él, además de las acciones humanas de intervención en el suelo.

Entorno físico y cultural para la humanidad. El suelo sirve de base a las actividades humanas y es, asimismo, un elemento del paisaje y del patrimonio cultural. El suelo permite que los seres humanos tengan a su disposición alimentos, abrigo, espacio y hábitat para soñar y realizarse como personas en ascenso, y de muchos otros elementos para su existencia.

La enumeración y descripción de las funciones que cumple, pone de manifiesto que el suelo no solo permite que las personas dispongan de alimento sino que por el espectro de servicios ambientales que presta y promueve para beneficio de las personas, este recurso adquiere la categoría de “bien social” que por lo mismo amerita su conocimiento por parte de la sociedad mundial para que lo valore, lo proteja y lo conserve, como una obligación resulta ser en los actuales momentos un imperativo ético. Entonces, se debe conocer y respetar el suelo para hacer el mejor uso posible de este recurso, sin olvidar que existe una relación inexorable entre el sistema natural y el sistema sociocultural. (Burbano-Orjuela, 2016).

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