Las aves esteparias en la península Ibérica

¿Conoces las aves esteparias que habitan en la península Ibérica? Todos hemos oído hablar de la imponente avutarda común (Otis tarda), o visto alguna perdiz roja (Alectoris rufa) muy común en el ámbito cinegético y gastronómico. Sin embargo, además de estas, en la península Ibérica encontramos una gran diversidad de aves esteparias. Prácticamente todas ellas ligadas a cultivos de secano propios del clima mediterráneo, el cual es predominante en las estepas de la península Ibérica.

Pero… ¿Qué son las estepas?

Las estepas ibéricas son un tipo de ecosistema compuesto por vegetación herbácea y/o arbustiva de clima mediterráneo. Es una forma de transición entre las regiones forestales y las predesérticas o desérticas. Se diferencia de otros ecosistemas como puede ser la pradera por la discontinuidad del tapiz vegetal. Estos ecosistemas han evolucionado debido a su uso agrícola por parte del hombre, lo que ha llevado a las estepas mediterráneas en muchos casos a confundirse y mezclarse con cultivos dando lugar a estepas cerealistas, estepas de cereal y olivar, etc… Esta transición ha llevado a las aves esteparias a adaptarse y establecer su hábitat en los campos de cultivo, los cuales en el pasado fueron las estepas donde estas aves evolucionaron.

¿Cuáles son las principales aves esteparias?

Al inicio del texto ya se exponen algunas de las más famosas aves esteparias que habitan en la península Ibérica. Sin embargo, existe una gran variedad de aves presentes en las estepas ibéricas, algunas no tan conocidas. A continuación ampliamos esta lista y citamos alguna característica reseñable de cada especie:

Imagen 1. La perdiz roja (Alectoris rufa) es una de las aves esteparias más conocidas.

La avutarda común (Otis tarda). Es el ave esteparia de mayor tamaño que encontramos en la península Ibérica, donde se asienta gran parte de su población a escala global, convirtiendo a España en su principal bastión. La avutarda generalmente se asienta en cultivos de cereal y/o de leguminosas.

El sisón común (Tetrax tetrax). Al igual que la avutarda hace de la estepa ibérica su principal bastión albergando gran parte de la población mundial. Abunda en campos de cultivo de cereal y leguminosas.

El alcaraván común (Burhinus oedicnemus). Esta ave puede ocupar cultivos extensivos de cereal pero sin duda prefiere estepas heterogéneas donde encuentra áreas de vegetación natural y parches de matorral mediterráneo.

El aguilucho cenizo (Circus pygargus). A diferencia de otras muchas rapaces que prefieren los riscos o zonas escarpadas para el anidamiento, esta peculiar rapaz esteparia establece sus nidos en campos de cultivo de cereal.

Las gangas ibérica (Pterocles alchata) y ortega (Pterocles orientalis) . Estas especies se ven favorecidas por la diversidad del paisaje. Ocupan pastizales, cultivos de cereal y leguminosas, zonas de herbáceas, zonas arbustivas, etc..

La perdiz roja (Alectoris rufa). De sobra conocida ya que es una de las principales especies cinegéticas del territorio español. Habita cultivos y campos de labranza donde no encuentre excesiva cobertura vegetal. Suele formar sus nidos en los bordes de los campo de cultivo.

Codorniz común (Coturnix coturnix). Al igual que la perdiz roja es una de las principales especies cinegéticas en muchos territorios de la península. Habita cultivos de cereal aunque también es afín a cultivos de girasol o maíz donde la cobertura de vegetación es mayor. También presente en praderas con buena cobertura herbácea

La alondra común (Alauda arvensis). Esta ave habita cultivos de cereal y zonas arbustivas de porte bajo.

La calandria común (Melanocorypha calandra) . Al igual que en la mayoría, su presencia se ve favorecida por cultivos extensivos de cereal.

Los cultivos extensivos en la conservación de las aves esteparias

Los terrenos dedicados a actividades agrarias se han convertido en un foco de gran conservación debido a la gran proporción de biodiversidad que dependen de ellos para sobrevivir. El severo declive en biodiversidad y en poblaciones que habitan en terrenos agrícolas a lo largo del continente europeo y la península Ibérica han sido atribuidos a la intensificación de la agricultura a partir de los años 70, lo cual ha comprometido la calidad de los hábitats, la disponibilidad de alimento y los lugares de anidación.

Los terrenos agrícolas presentan entornos claves como los campos de cereal, cultivos arados o tierras de labranza las cuales juegan un importante papel en la presencia de aves esteparias dependientes de estas áreas. Los terrenos en barbecho son particularmente importantes, ya que permiten un incremento en la disponibilidad de alimento para las aves debido a la gran abundancia de invertebrados que sirven de alimento, y las herbáceas y semillas que optimizan la eficiencia en la búsqueda de alimento. Además, tienen un efecto positivo en muchas especies desde el punto de vista de evitar a ser depredadas, ya que al aumentar su campo de visión sobre el entorno son capaces de anticiparse a posibles ataques por parte de sus depredadores naturales.

Imagen 2. Campos de cultivo.

La selección del hábitat por parte de aves que habitan terrenos agrícolas esta determinado por la minimización del riesgo de depredación y la maximización de la eficiencia en la búsqueda de alimento al igual y el éxito reproductivo, todo esto ha sido demostrado estar influenciado positivamente por la estructura vegetativa de los campos en barbecho. Los campos en barbecho generalmente se manejan estacionalmente por los agricultores con fines agronómicos (es decir, para controlar las malezas y preparar el suelo para cultivos posteriores), lo que da lugar estructuras de vegetación que pueden no siempre cumplir con los estrictos requisitos de hábitat de aves esteparias durante la época de reproducción. Consecuentemente, hacer uso de las prácticas agrícolas un número limitado de veces antes de que comience la época de reproducción de las aves puede manejas adecuadamente la cobertura de vegetación en el campos de barbecho y beneficiar la conservación de las aves esteparias que habitan los cultivos.

Aunque existe mucha información acerca de los requerimientos tan específicos de estas especies, el efecto de las prácticas agrícolas en el hábitat de las aves esteparias son todavía desconocidos. Este conocimiento es crucial para promover un adecuado manejo de las tierras en barbecho y mejorar la efectividad de las planes de conservación, por ejemplo a través de programas agroambientales, donde los agricultores reciben subvenciones para contribuir al mantenimiento de terrenos en barbecho.

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